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Evocarán descubrimiento de Balamkanché en coloquio dedicado a la arqueología del Gran Acuífero Maya

*** Hace 60 años, la formación natural ubicada en Chichén Itzá, Yucatán, fue investigada por un grupo de expertos liderado por el arqueólogo Wyllys Andrews IV

*** El primer Coloquio de Arqueología del Gran Acuífero Maya se realizará el 20 de noviembre en el Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec

            La cueva, o más bien, el cenote de Balamcanché –dado que en esta formación natural de casi un kilómetro de largo existe un cuerpo de agua permanente– cumple este año seis décadas de la expedición que se considera como el inicio de su investigación arqueológica formal, emprendida en 1959 por expertos mexicanos y extranjeros liderados por el arqueólogo estadounidense Wyllys Andrews IV.

El cenote de Balamkanché, formación natural de casi un kilómetro que contiene un cuerpo de agua permanente, fue investigado hace seis décadas por expertos nacionales y extranjeros liderados por el arqueólogo estadounidense Wyllys Andrews IV. La expedición, que marcó el inicio de su estudio arqueológico formal, es considerada una piedra angular en el estudio de las cuevas mayas.

Aquella iniciativa científica será evocada en el primer Coloquio de Arqueología del Gran Acuífero Maya, que la Coordinación Nacional de Arqueología del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en conjunto con la National Geographic Society, llevarán a cabo el miércoles 20 de noviembre en el Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec.


En el encuentro académico de acceso gratuito, el cual se enmarca en la conmemoración del 80 aniversario del INAH, participarán investigadores abocados al estudio de la cultura maya y a la comprensión de las cuevas como espacios clave para entender la cosmovisión o, incluso, el surgimiento y colapso de los pueblos prehispánicos que habitaron la península de Yucatán.

El arqueólogo subacuático del INAH y director del proyecto Gran Acuífero Maya (GAM), Guillermo de Anda, informó que se contará con la participación, en conferencia magistral, del arqueólogo William Folan, el último sobreviviente de la expedición de 1959, quien al igual que su colega George Stuart (1935–2014), será homenajeado durante el encuentro.

En el panel de conferencistas también estarán la doctora Mercedes de la Garza, investigadora de la UNAM, especializada en la religión y los simbolismos mayas; y el doctor James Brady, académico de la Universidad de California, en Los Ángeles, considerado el pionero de la arqueología en cuevas mayas.

Asimismo, investigadores del GAM como la arqueóloga Ana Celis, el biólogo Arturo Bayona y el propio Guillermo de Anda compartirán con el público las formas en las cuales este proyecto indaga y difunde el ‘inframundo’ hídrico de la península yucateca, así como la riqueza arqueológica, paleontológica y natural que el acuífero resguarda.

El encuentro tendrá como invitados especiales al director general del INAH, Diego Prieto Hernández; al coordinador nacional de Arqueología del Instituto, Pedro Francisco Sánchez Nava; y a Fredrik Hiebert, director de Arqueología de la National Geographic Society.

Para el titular del GAM, Balamkanché, que antes era considerado un sitio externo a la Zona Arqueológica de Chichén Itzá, no únicamente es parte de la antigua urbe —con la que se conecta por medio de un sacbé (camino blanco, en lengua maya)— sino que “fue uno de los sitios con un uso más temprano” dentro de la ciudad precortesiana.

Así lo sugieren vestigios del periodo Preclásico Tardío (400 a.C.-100 d.C.) que expertos del GAM han localizado en restos de carbón depositados en los muros de la caverna.

“Balamcanché no solo es el ‘trono del jaguar’, la columna y su ofrenda principal que está a 800 metros desde su acceso; la cueva tiene modificaciones muy interesantes: muros que cierran pasos naturales, ramales y construcciones alrededor de cuerpos de agua, los cuales evidencian cómo los antiguos mayas usaron esta caverna de manera integral”.

Recordarán ‘ceremonia de desagravio’ de Balamkanché

Para De Anda, uno de los aspectos más valiosos de la expedición de 1959, fue el testimonio que dejó sobre la que “quizá fue la última ceremonia maya legítima que se efectuó en Balamkanché” y que, incluso, pudo ser grabada en audio por el lingüista Alfredo Barrera Vázquez, miembro del equipo de Wyllys Andrews.

En su memoria de la expedición, continúa el director del GAM, Andrews narra que una mañana, al momento de llegar a la caverna, se encontró con un hombre moreno y de baja estatura quien le preguntó si él era el arqueólogo responsable del proyecto. Luego de escuchar la respuesta afirmativa, el hombre replicó:

“Yo soy el x’men de X-Calakoop —el pueblo más cercano a Balamkanché— y quería hablar con usted porque debemos hacer una ceremonia de desagravio. La cueva fue profanada y ustedes entraron sin permiso al lugar de nuestros ancestros”.

Andrews, prosigue De Anda, accedió a lo solicitado por el x’men (sacerdote) Romualdo Hoil, quien requirió de dos días para pedir perdón a los dioses y obtener su permiso de cara a las investigaciones. En ese inter, el sabio colectó material, alimentos y bebida ritual que usó mientras, acompañado de ancianos, jóvenes y niños, invocó desde la cueva a las fuerzas del inframundo y del centro de la Tierra.

“En un momento de su grabación, Barrera registra cómo algunos de los jóvenes ‘toman’ espíritus de jaguares y comienzan a rugir como tales, al tiempo que los niños adquieren personalidades y comportamientos de ranas”.

Se trató, concluye el arqueólogo, de una ceremonia aún apegada a la antigua cosmovisión maya, “sin elementos de moderno chamanismo”, de allí que será nuevamente evocada en el evento académico.

Dentro del primer Coloquio de Arqueología del Gran Acuífero Maya también se abrirá una exposición pictórica, obra de los artistas Fernando Aceves Humana y Armando Jiménez, inspirada en otra caverna de Chichén Itzá: Balamkú, “la cueva del dios Jaguar”; así como la muestra “Exploración al Gran Acuífero Maya”, la cual reúne 20 imágenes de los fotógrafos Jill Heinerth, Paul Nicklen, Kadu Pinheiro, Karla Ortega y Corey Jaskolski.

El programa de actividades puede consultarse en la página web del proyecto Gran Acuífero Maya. En este mismo portal está disponible un formato de registro, pues si bien el acceso al evento será libre, el cupo es limitado.

            La cueva, o más bien, el cenote de Balamcanché –dado que en esta formación natural de casi un kilómetro de largo existe un cuerpo de agua permanente– cumple este año seis décadas de la expedición que se considera como el inicio de su investigación arqueológica formal, emprendida en 1959 por expertos mexicanos y extranjeros liderados por el arqueólogo estadounidense Wyllys Andrews IV.

Considerada una piedra angular en el estudio de las cuevas mayas, aquella expedición será evocada en el primer “Coloquio de Arqueología del Gran Acuífero Maya”, que la Coordinación Nacional de Arqueología (CNA) del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en conjunto con la National Geographic Society, llevarán a cabo el miércoles 20 de noviembre en el Museo Nacional de Historia “Castillo de Chapultepec”.

En este encuentro de acceso gratuito, señala el arqueólogo subacuático del INAH y director del proyecto Gran Acuífero Maya (GAM), Guillermo de Anda, participarán una decena de investigadores que se han abocado al estudio de la cultura maya, así como a la comprensión de las cuevas como espacios claves para entender la cosmovisión o incluso el surgimiento y colapso de los pueblos prehispánicos que habitaron la península de Yucatán.

Se contará con la participación en conferencia magistral del arqueólogo William Folan, el último sobreviviente de la expedición de 1959, y quien junto con su colega George Stuart (1935 – 2014) será homenajeado durante el encuentro.

El panel de conferencistas también incluye a las doctoras Mercedes de la Garza, investigadora de la UNAM especializada en la religión y los simbolismos mayas, y al doctor James Brady, académico de la Universidad de California en Los Ángeles, considerado el pionero de la arqueología en cuevas mayas.

Asimismo, investigadores del GAM como la arqueóloga Ana Celis, el biólogo Arturo Bayona y el propio Guillermo de Anda, entre otros, compartirán con el público las formas en las que este proyecto indaga y difunde el ‘inframundo’ hídrico de la península yucateca, así como la riqueza arqueológica, paleontológica y natural que el acuífero resguarda.

Invitados especiales serán el director general del INAH, antropólogo Diego Prieto Hernández; el coordinador nacional de Arqueología del instituto, Pedro Francisco Sánchez Nava y Fredrik Hiebert, director de Arqueología de National Geographic.

Para el titular del GAM, Balamcanché, que antes era considerado un sitio externo a la Zona Arqueológica de Chichén Itzá, no únicamente es parte de la antigua urbe –con la que se conecta por medio de un sakbé (camino blanco)– sino que “fue uno de los sitios con un uso más temprano” dentro de la ciudad precortesiana.

Así lo sugieren vestigios del Preclásico Tardío (400 a.C. – 100 d.C.) que expertos del GAM, comenta, han localizado en restos de carbón depositados en los muros de la caverna.

“Balamcanché no solo es el ‘trono del jaguar’, la columna y su ofrenda principal que está a 800 metros desde su acceso; la cueva tiene modificaciones muy interesantes: muros que cierran pasos naturales, ramales y construcciones alrededor de cuerpos de agua, que nos hablan de cómo los antiguos mayas usaron esta caverna de una manera integral”.

Recordarán ‘ceremonia de desagravio’ de Balamcanché

Para Guillermo de Anda, uno de los aspectos más valiosos de la expedición de 1959, fue el testimonio que dejó sobre la que “quizá fue la última ceremonia maya legítima que se efectuó en Balamcanché” y que, incluso, pudo ser grabada en audio por el lingüista Alfredo Barrera, miembro del equipo de Wyllys Andrews.

            En su memoria de la expedición, continúa el director del GAM, Andrews narra que una mañana, al momento de llegar a la caverna, se encontró con un hombre moreno y de baja estatura quien le preguntó si él era el arqueólogo responsable del proyecto. Luego de escuchar la respuesta afirmativa, el hombre replicó:

            “Yo soy el x’men de X-Calakoop –el pueblo más cercano a Balamcanché– y quería hablar con usted porque debemos hacer una ceremonia de desagravio. La cueva fue profanada y ustedes entraron sin permiso al lugar de nuestros ancestros”.

            Andrews, prosigue De Anda, accedió a lo solicitado por el x’men (brujo) Romualdo Hoil, quien requirió de dos días para pedir perdón a los dioses y obtener su permiso de cara a las investigaciones. En ese inter, el sabio colectó material, alimento y bebida ritual, que usó mientras acompañado de ancianos, jóvenes y niños, invocó desde la cueva a las fuerzas del inframundo y del centro de la tierra.

“En un momento de su grabación, Barrera registra cómo algunos de los jóvenes ‘toman’ espíritus de jaguares y comienzan a rugir como tales, al tiempo que los niños adquieren personalidades y comportamientos de ranas”.

            Se trató, concluye el arqueólogo, de una ceremonia aún apegada a la cosmovisión maya antigua, “sin elementos de moderno chamanismo”, de allí que será nuevamente evocada en el evento académico en comento.

Dentro del primer “Coloquio de Arqueología del Gran Acuífero Maya” también podrá conocerse una exposición pictórica, obra de los artistas Fernando Aceves Humana y Armando Jiménez, inspirada en otra caverna de Chichén Itzá: Balamkú, “la cueva del Dios Jaguar”; asimismo la exposición “Exploración al Gran Acuífero Maya”, que integran 20 imágenes de los fotógrafos Jill Heinerth, Paul Nicklen, Kadu Pinheiro, Karla Ortega y Corey Jaskolski.

El programa de actividades puede consultarse en la página web del proyecto Gran Acuífero Maya. En este mismo portal está disponible un formato de registro, pues si bien el acceso al evento será libre, requiere de tal control en función del cupo limitado de los espacios del Museo Nacional de Historia.

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