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Descubre con el GAM – Entrevista a Karla Munguía

Karla Munguía es licenciada en Ciencias de la Comunicación. Trabajó tres años como camarógrafa para Animal Planet en Sudáfrica y ha colaborado para documentales de National Geographic, entre ellos Wild And Woolly, sobre la amistad entre un elefante y un borrego, y One Strange Rock. Es Embajadora del Proyecto Gran Acuífero Maya, donde también se desempeña como social media manager.

Conoce más sobre el trabajo de Karla con esta entrevista realizada por Altayra Rangel.

Para comenzar, cuéntanos un poco acerca de tu historia. Sabemos que has estado involucrada en proyectos de gran relevancia con Animal Planet y National Geographic. ¿Quisieras hablarnos con más detalle acerca de tu trayectoria profesional?

Estudié comunicación y me gradué en el 2001. Hace 20 años salí de la carrera y siempre tuve esta inquietud de dedicarme a la producción de documentales, no tanto de contenido social, sino más bien ambiental. Mi sueño siempre fue trabajar para el canal de televisión Animal Planet y documentar animales en África. Entonces, todas las decisiones que tomé a partir de los 18 años se enfocaron en llegar hasta ese lugar.

Afortunadamente, creo que ejecuté bien el plan, porque a los 28 años fui seleccionada entre 34 mil personas para participar en un docu-reality show. Volé por primera vez en mi vida a Europa y de allí hasta Sudáfrica; para mí fue un viaje casi surreal. Una vez que llegué a África, la gente me preguntaba si no me sentía extraña estando en una situación muy distinta a la de mi origen, siendo mexicana y, más aún, siendo mujer (¡cómo una mujer se va ir a grabar elefantes y leones!).

Karla vivió tres años en la reserva Shamwari, Sudáfrica.

Me enamoré por completo de Sudáfrica, de su vegetación, de sus animales, del olor del aire, del color de la tierra. Aprendí mucho sobre conservación en Sudáfrica y sobre los animales ‒lo que no tuve mucha oportunidad de hacer aquí en México‒. Animal Planet fue mi gran universidad y mi salón de clases fue la estepa africana. Aprendí lo que no aprendí en la universidad, la verdad. Entonces, por eso creo que también tengo tanto apego a Sudáfrica. 

Karla Munguía documentó la vida salvaje en Sudáfrica para Animal Planet. Fotografía: Dave Olsen, 2006.

Puedo estar toda una semana trepada en un jeep esperando que salgan unos leones, bajo las estrellas, envuelta en un sleeping bag, sin dormir, porque obviamente da miedo cerrar los ojos y que de repente el león ya esté trepado en el jeep. Extraño esa vida de estar completamente aislada, sin redes sociales, sin tecnología, sin ruido de ciudad, sin iluminación, pudiendo contar las estrellas fugaces que pasaban en las noches.

Karla fue seleccionada por Animal Planet en el año 2006 para participar en el docu-reality show «El Hallazgo», serie realizada en Sudáfrica.
  1. Después de haber participado en estos proyectos, ¿cómo fue que comenzaste a colaborar en el proyecto del Gran Acuífero Maya? 

Llegué a Quintana Roo en julio de 2015 ‒cinco años después de mi regreso a México‒ y me hablaron de Guillermo De Anda, explorador de National Geographic y tuve el deseo de conocer más sobre su trabajo. Me pasaron su teléfono y le llamé. Lo cité para desayunar y lo entrevisté para que me hablara sobre el Museo Subacuático de Arte (MUSA), un museo bajo el mar en Cancún e Isla Mujeres donde tuve la experiencia de bucear con el propósito de realizar un documental.

Karla documentó cómo fueron sumergidas algunas de las piezas que forman parte del Museo Subacuático de Arte en Cancún.

Al siguiente mes, me mudé a Quintana Roo para trabajar de tiempo completo en MUSA y seguí en contacto con Guillermo. Siempre le decía: “Quiero trabajar contigo. ¿Cuándo me vas a contratar? Quiero trabajar contigo”. 

Karla con Guillermo De Anda luego de una entrevista sobre MUSA, el Museo Subacuático de Arte.

En abril del 2020, recibí la propuesta de ser Embajadora del Proyecto del Gran Acuífero Maya. Comencé moderando conferencias en línea. Gracias a estas conferencias aprendí mucho más del Gran Acuífero Maya. Gracias a los investigadores, biólogos, arqueólogos, exploradores. De quien más he aprendido, además de Guillermo, es del profesor Bayona: para mí es mi maestro también, aunque no lo conozco en persona, lo considero mi maestro. Todo el equipo del proyecto, tan bien conformado y multidisciplinario. De Karla Ortega he aprendido muchísimo, de Pedro, de Ana Celis, de los chavos de Somos los Cenotes, de Osiris Gaona, que nos habló de los murciélagos y me encantó. 

En fin, hay tanta tela de donde cortar cuando se trata de la península de Yucatán; es tan rica en cultura, ambiente, sitios históricos. Para mí, es la joya de México reservada en ese rincón que es la península. Ni se diga de las cuevas inundadas y los cenotes, que me parecen algo fuera de este mundo. 

  1. ¿Cuál ha sido tu experiencia como social media manager del proyecto del Gran Acuífero Maya?

Como mexicana no sabía de la existencia del Gran Acuífero Maya hasta que me mudé a Quintana Roo. Entonces, ahora que estoy en el centro del país, quiero tomar ventaja de esto, pues poca gente tiene conocimiento de que debajo de la península de Yucatán hay kilómetros y kilómetros de agua que corre entre cuevas y cenotes, donde se han encontrado ofrendas de los mayas, huesos de animales prehistóricos, estalactitas y estalagmitas, estas bóvedas impresionantes. 

Entonces, para mí es un privilegio compartir esa información, porque quiero que todo México sepa lo que tenemos en la península de Yucatán y no solamente que lo sepa, sino, como dice el lema del GAM: explorar, entender y proteger al Gran Acuífero Maya. Ese aspecto es importantísimo: la protección. Que se hagan estudios en la calidad del agua es fundamental, porque esa es el agua que está tomando toda la península de Yucatán para su día a día; es necesario monitorear que esa agua esté en buenas condiciones para la selva que se encuentra alrededor, para los animales que viven de ella, para los seres humanos que dependen de estos ecosistemas también. Todo está conectado.

Fotografía de Paul Nicklen.

Yo quisiera que el mexicano actual viera a la península de Yucatán tan sagrada como lo hicieron los mayas. Me gustaría que fuéramos como los mayas, que consideráramos este lugar como algo sagrado y, como dice la doctora de la Garza, viéramos al Gran Acuífero Maya como el útero de la Madre Tierra. Una foto, un video o cualquier dato curioso de este lugar para mí es valiosísimo. Como no soy científica, busco esa manera de comunicarlo a otras personas como yo, que tanto un niño como un especialista en murciélagos o arácnidos pueda entenderlo y disfrutarlo. 

Dicen que, si tenemos capacidad de asombro, entonces, ya tenemos todos algo de científicos. Parece que estas actividades que desarrollas en el GAM te dan la oportunidad de compartir ese asombro con los demás. 

Claro, cuando me sumerjo en un cenote, siempre busco un momento para quedarme muy quieta, apagar mi lámpara y encontrar un estado de quietud absoluta. Siento la experiencia de estar dentro de las venas de la Tierra. Sumergirme en el acuífero maya nunca va a dejar de sorprenderme.

  1. Para cerrar la entrevista, ¿nos compartirías algún mensaje para los lectores?

Me encantaría que el ser humano valorara al planeta de la misma forma que lo hicieron nuestros ancestros, no solamente al acuífero maya, sino a toda la Tierra, que recordemos de dónde venimos. Quisiera que se recuperara todo ese respeto, esa solemnidad ‒por ejemplo, pedir permiso para cortar un árbol o las ceremonias para pedir que lloviera‒. Creo que los ancestros eran muy conscientes y estaban muy conectados con el planeta y me encantaría que volviéramos a esas épocas y respetemos todo lo que está a nuestro alrededor, incluyendo a la gente. 

¿Dirías, entonces, que es un llamado a que pongamos los pies en la Tierra?   

Exactamente, volvamos a poner los pies en la Tierra como alguna vez nuestros antepasados lo hicieron. 

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