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Descubre con el GAM – Entrevista a Gustavo Costa

Gustavo Costa es fotógrafo de naturaleza, los últimos 14 años se ha dedicado a retratar la flora y fauna de la península de Yucatán. Es instructor de buceo, lo cual le ha permitido capturar el mundo subacuático. Su trabajo ha sido divulgado y reconocido en diversas publicaciones, muestras y premios a nivel local, nacional e internacional. Actualmente es Embajador del Proyecto Gran Acuífero Maya. 

Conoce más sobre este maravilloso fotógrafo Argentino con esta entrevista realizada por Altayra Rangel.

Para comenzar, nos gustaría saber qué llegó primero a tu vida, ¿la fotografía o el buceo?

Lo primero fue la fotografía, de hecho. Muy joven, aproximadamente a los 19 años, empecé con un curso de fotografía básica en Buenos Aires -como yo soy muy viejo, en esa época todavía teníamos las cámaras análogas de rollo-. Posteriormente, llegó lo del buceo; comencé a bucear alrededor de los 24 años. En un punto, tuve la oportunidad -y la suerte- de aunar estas dos pasiones que tanto me mueven. Así que, hoy por hoy, realmente estoy muy feliz porque puedo hacer las dos cosas que más me gustan al mismo tiempo.

Gustavo Costa, fotógrafo de naturaleza y Embajador del Proyecto GAM.

La fotografía es una herramienta indispensable para la exploración, pero también para la divulgación científica y la educación ambiental. ¿Consideras que tu obra le da prioridad a alguno de estos ejes? 

En mi caso particular, empecé con esto de la fotografía como un hobby, en realidad, una cuestión de gusto personal. Pero, rápidamente me di cuenta del poder, la potencia que tienen las imágenes para transmitir mensajes, sobre todo el mensaje del conocimiento y conservación de las distintas especies y hábitats que tengo el privilegio de presenciar y fotografiar, no sólo desde el punto de vista subacuático, sino también en superficie. 

Imagen de Gustavo Costa.

Entonces, lenta y progresivamente, mi trabajo fue evolucionando desde el punto de vista del fotógrafo aficionado a tener un poco más de atención en las cuestiones que tienen que ver con la educación, en primer lugar, porque mucha gente no conoce el montón de cosas que tenemos en México dentro del mundo natural. También está el aspecto de la conservación que, como ya todos sabemos, es un tema central y de alta preocupación sobre el estado en el que nos encontramos actualmente en el planeta. Tanto la fotografía como el video son herramientas cruciales para poder transmitir estos mensajes al gran público, incluso a personas que no tienen acceso a estos lugares. 

¿Hay alguna característica que haga único al mundo subacuático de la región?

Siempre digo que México es un país bendecido desde el punto de vista de sus aguas: tiene grandes extensiones de costa tanto en el Caribe, como en el Golfo de México y el Pacífico, además de los cenotes que tenemos en la península de Yucatán. Si hay algo que se puede destacar de esta región -y del país- es precisamente su biodiversidad, porque tiene representación básicamente de la vida que hay en todos sus mares; la variedad que posee es increíble. Muchas de las especies que se encuentran en México están en estado crítico de conservación. 

Por esta razón, considero que el país tiene que asumir un rol muy importante en el panorama mundial de la lucha por la conservación de estos ecosistemas y de estas especies tan icónicas y representativas de los ambientes submarinos, en el caso del mar, y subacuáticos, hablando de los cenotes, pues tienen características muy particulares y su conservación también es muy delicada. 

Imagen de Gustavo Costa.

¿Consideras que existe alguna conexión entre el acuífero de la península de Yucatán y el océano? 

Sí, sin duda. Esto es algo que no lo he descubierto yo, sino que lo han dicho ampliamente los científicos -incluyendo varios de los que participan en el Proyecto Gran Acuífero Maya-. Es evidente -e, incluso, se puede presenciar- la interacción entre los cuerpos de agua marinos y el acuífero maya que, en definitiva, termina comunicándose con el mar. Estoy seguro de que, si afectamos cualquiera de estos dos ambientes, por consecuencia lógica y necesaria, vamos a estar alterando también al otro. 

Este es uno de los aspectos a los que hace frente el Proyecto Gran Acuífero Maya, en tanto proyecto integral de estudio y conservación; tenemos muy clara la idea de que estos ambientes están íntimamente relacionados y conectados, de manera que la salud de uno depende de la del otro. Entonces, no solo es importante conservar los cenotes y las aguas dulces de la Península, sino que también es necesario preservar el ambiente oceánico que la rodea, precisamente por esta situación de interconexión entre ellos. 

Imagen de Gustavo Costa.

¿Cuál es tu expectativa en esta colaboración como Embajador del Proyecto Gran Acuífero Maya?

Fundamentalmente, espero que mi colaboración sea útil. En realidad, me siento muy honrado por participar en este Proyecto como Embajador. Al principio de la pandemia, durante los primeros meses del 2020, tuve la suerte -y la sorpresa- de que el Dr. Guillermo De Anda, con quien ya tenía una relación de amistad previa, me hiciera un llamado telefónico para participar en el Proyecto y fue una emoción muy grande para mí. Entonces, espero que mi fotografía y mi trabajo puedan ayudar a una de las funciones más importantes que tiene el Proyecto Gran Acuífero Maya, que es concientizar, educar y hacer publicaciones acerca de estos tesoros que tenemos en la península de Yucatán y que son de gran valía, no solamente para México, sino para el mundo entero. 

Una de las mejores maneras para lograr este objetivo son los medios audiovisuales, que es el área donde yo tengo cierta experiencia. Espero que, con mis imágenes, pueda también cooperar en la transmisión de este mensaje tan relevante. 

Imagen de Gustaavo Costa.

Por último, te agradecería si nos compartieras algún mensaje para los lectores de esta entrevista. 

Realmente siempre hay mensajes por transmitir. Aunque no soy científico, desde mi punto de vista, un tema del que siempre estoy hablando dentro y fuera de México, con mis amigos o colegas, es que, a pesar de que el mundo vea a la península de Yucatán como un mero destino de playa -incluso creo que es una imagen que también se tiene dentro de México-, lo primero que se le viene a la mente a la gente es Playa del Carmen, Cancún, Tulum, las fiestas, el sol y la playa. Pero, cuando uno habita la península de Yucatán y empieza a explorarla y recorrerla, se puede dar cuenta rápidamente de que este lugar tiene muchísimo más para ofrecer y que encierra dentro de su interior un vastísimo ecosistema, del cual forman parte los cenotes. A su vez, estos cenotes guardan una riqueza enorme desde el punto de vista arqueológico, básicamente de la historia previa a nosotros. 

Mi mensaje es que tenemos que aprender a valorar los recursos naturales que tenemos en México, especialmente en la península de Yucatán, donde hay biodiversidad, historia y un legado arqueológico impresionante. Es muy importante que los mexicanos, en particular, así como el resto de las personas de otros países conozcan todo esto. Espero que con las actividades que llevamos a cabo dentro del Proyecto Gran Acuífero Maya podamos abonar de alguna manera a que se logre este cometido en la Península, que es básicamente su conservación para las generaciones futuras.

Imagen de Gustavo Costa.

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