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Descubre con el GAM – Entrevista con Rafael de la Parra

«Todo lo que se haga a los cenotes, aguadas, marismas y petenes tendrá un reflejo y una consecuencia en las aguas que rodean la costa de la península de Yucatán.»

Rafael de la Parra.

Hidrobiólogo por la Universidad Autónoma Metropolitana – Iztapalapa, con un Diplomado en Comunidad Mexicana de Formadores Ambientales. Es coordinador de Investigación del Proyecto de estudio y conservación del tiburón ballena en el Atlántico Mexicano, desde 2004, y cuenta con más de 38 publicaciones sobre el Tiburón Ballena. Ha participado en talleres, congresos y conferencias internacionales, en Panamá, Honduras, Belice, Guatemala, México, Cuba, Estados Unidos, isla Santa Helena, Qatar y Australia. Es director ejecutivo de la organización no lucrativa Ch’ooj Ajauil AC (El Señorío Azul en Maya), dedicada al estudio y conservación del ecosistema marino al Noreste de Isla Mujeres, Quintana Roo. Es responsable técnico del proyecto “Monitoreo Ecológico de Pelágicos Marinos en México” con autorización de colecta científica por parte de la DGVS desde 2012. Ha presentado trabajos en las 5 conferencias internacionales sobre tiburón ballena en Australia (Perth y Ningaloo), México, Estados Unidos y Qatar.

Entrevista realizada por Altayra Rangel.

  • Para iniciar, ¿le gustaría contarnos cómo comenzó su interés por la megafauna marina?

Este interés comenzó desde que era pequeño, pues me fascinaban los delfines y las ballenas. Más adelante, se dio la oportunidad de trabajar no con delfines y ballenas, sino con el tiburón ballena. En ese entonces empezaba a desarrollarse el turismo de observación y nado con esta especie en el noreste de la península de Yucatán y se dieron cuenta de que había muy poca información disponible. Desde luego, con el objetivo de proteger lo que se está estudiando, es necesario tener un mejor conocimiento acerca del tema. Así fue como me invitaron a colaborar en un proyecto de investigación y a ello nos dedicamos, a colectar la mayor cantidad de información posible para saber cuántos ejemplares de tiburón ballena hay, cuántos machos, cuántas hembras, su talla, su madurez, etcétera.

  • ¿Cuáles son las actividades que se desarrollan dentro de su asociación Ch’ooj Ajauil?

Además del estudio del tiburón ballena, en la asociación nos dedicamos a investigar otros pelágicos marinos, como seis tipos diferentes de delfines; mantarrayas, cuando es posible también al tiburón mako, el tiburón toro ‒que ahora es precisamente la época de acercamiento de estos organismos‒, y también estudiamos a los “picudos”, es decir, al marlín y al pez vela.

Nuestra actividad principal es el monitoreo mediante fotografía y video. Cuando hay oportunidad, realizamos la foto-identificación, pero también estudiamos el comportamiento de estos animales y recientemente hemos estado llevando a cabo ‒sobre todo con el tiburón ballena‒ un estudio de telemetría mediante dispositivos satelitales, tanto en esta zona del Caribe Mexicano, como en la Bahía de los Ángeles, en Baja California; los resultados que hemos obtenido gracias a estos dispositivos son muy satisfactorios. 

Colocación de un dispositivo para el monitoreo satelital del tiburón ballena. Foto: Ch’ooj Ajauil AC

  • ¿Cuál ha sido su experiencia como investigador con un sujeto de estudio como el tiburón ballena y qué ha descubierto en todos estos años de trabajo con especies marinas?

Todavía tenemos una gran cantidad de preguntas por responder acerca del tiburón ballena, lo cual para nosotros es un incentivo. Cada pregunta que parece un misterio nos brinda la posibilidad de desarrollar un nuevo proyecto o una nueva rama de un proyecto. Por ejemplo, una de las preguntas que queríamos responder hace cuatro años y medio ‒cuando comenzamos con el marcaje satelital‒ era si los tiburones, al escasear el alimento, se desplazan en grupo hacia otras regiones. En aquella ocasión colocamos solamente cuatro transmisores satelitales y, para nuestra sorpresa, cada uno de los tiburones que portaba un transmisor tomó un rumbo distinto: uno se internó en el Golfo de México, otro bajó hacia el sur del Caribe, uno más se dirigió al sur de Cuba, mientras que el cuarto se fue al Atlántico abierto. Esto nos indica que nuestra línea de estudio es aún muy joven, por lo que necesitamos de muchos años más de trabajo y, en la medida que sea posible, apoyarnos en la tecnología más reciente para continuar aprendiendo de estas especies.

Conozca a Rio Lady, uno de los increíbles tiburones ballena etiquetados por el director ejecutivo de Ch’ooj Ajauil AC, Rafael de la Parra, en las aguas de Isla Mujeres, México. ¡Fue etiquetada en 2018 y ha viajado más de 17,000 millas por el Caribe, el Golfo de México y el Atlántico!
Visite GHRITracking.org para obtener más información sobre las especies de tiburones y marlines que el Instituto de Investigación Guy Harvey y Choojajauil etiquetan y rastrean.

  • ¿Existe alguna relación entre las especies que viven en el océano y el acuífero de la península de Yucatán? 

Por supuesto. En el Proyecto GAM tenemos la certeza de que a cada acción corresponde una reacción en este sentido. Por lo tanto, todo lo que se haga a los cenotes, aguadas, marismas y petenes tendrá un reflejo y una consecuencia en las aguas que rodean la costa de la zona. Todo está interconectado: hoy sabemos que existen descargas del acuífero dentro del mar. Incluso, hay algunos sitios denominados “ojos de agua” que no son sino cenotes que están dentro del mar; hemos buceado en tres o cuatro de estos grandes sumideros que aparentan ser lo que fue un cenote cuando los niveles del agua de mar se encontraban a una altitud mucho menor que la actual. En estos lugares se han identificado aportes de agua dulce. En la península de Yucatán no tenemos ríos o corrientes, sino que el agua corre principalmente por debajo de la superficie ‒como un sustrato muy poroso‒, y tiene su salida al mar. Así es como todo lo que se le aporta al acuífero resulta finalmente detectable en el mar. Si mandamos al acuífero contaminantes y sustancias tóxicas, a final de cuentas estas se reflejarán en los sitios marinos donde estudiamos a los delfines, los tiburones ballena o las mantarrayas.

  • ¿Considera que hay aspectos por mejorar en el ámbito del turismo y las especies que habitan las costas de esta región? 

Definitivamente. El turismo es una herramienta, podríamos decir, con doble filo. Por un lado, nos ayuda a tener una mejor percepción de los organismos por parte del público en general, particularmente de los tiburones, que muchas veces son estigmatizados como los villanos del ecosistema. Las actividades de observación, nado y buceo con tiburones han permitido modificar esta mala percepción que se tiene de ellos. Por otro lado, la participación de este público general como científicos ciudadanos, cualquier persona, sea un carpintero, un arquitecto, una ama de casa o una laboratorista, puede contribuir con sus fotografías cuando viene a realizar actividades de turismo. De esta manera, contamos con más manos y más ojos para observar a los organismos que conforman los ecosistemas marinos. 

Sin embargo, es necesario ser muy prudentes en cuanto a las reglas que se han establecido para el adecuado desarrollo de estas actividades, porque de no seguirlas, se puede producir un impacto negativo importante. También es conveniente procurar una buena sinergia entre todos los participantes involucrados en este escenario: las autoridades ambientales, las autoridades costeras y marítimas, los investigadores y científicos, los prestadores de servicios turísticos y los turistas mismos. Es así como podemos ser partícipes de actividades desarrolladas en orden, que no perjudiquen a los sujetos que estamos yendo a observar y a interactuar con ellos. Entonces, el llamado es a que siempre se contrate los servicios de gente calificada con certificados y acreditaciones en regla.

Tiburón ballena, el pez más grande del océano, puede llegar a medir hasta 18 metros de longitud. Foto: Rafael de la Parra.

  • Desde luego, nuestra responsabilidad como visitantes comienza desde allí, a quién elegimos contratar para llevar a cabo un paseo o una actividad…

Por supuesto, porque a veces se dan casos en los que con tal de obtener una rebaja en el costo elegimos a personas que no están acreditadas para dar esos paseos y nos arriesgamos a que no actúen conforme a las reglas, debido a su desconocimiento. No es raro que alguien trate de infringir las reglas y les parezca fácil acordar un intercambio monetario con los guías con tal de conseguir, por ejemplo, tocar a los animales, lo cual está prohibido. Los guías, la tripulación y los capitanes deben recibir capacitaciones, asisten a talleres y cursos, donde se les proporciona toda la información necesaria para que puedan realizar su trabajo de la manera más adecuada y segura. Los podemos distinguir porque portan un banderín o cuentan con su gafete que los identifica como prestadores de servicios autorizados y esta es la mejor elección que podemos hacer. 

  • ¿De qué manera podemos colaborar, me refiero al público general, para la conservación del acuífero y de los ecosistemas que nos rodean?   

Es importante mencionar que las investigaciones y los estudios de conservación requieren una cantidad considerable de recursos. Por esta razón, las donaciones y las aportaciones particulares que recibimos son de gran ayuda para continuar realizando nuestro trabajo, en tanto que no siempre se cuenta con acceso a los fondos públicos destinados para ello. De igual forma, las campañas para captar patrocinio son muy bien recibidas, así como la participación de voluntarios en las diferentes actividades que realizamos, pues esto nos da acceso a un mayor número de herramientas, manos y ojos para conseguir nuestro objetivo. En estos casos, no se trata de llevar a las personas solamente a pasear, sino que son recorridos donde se realizan tareas muy específicas y, por lo general, da una gran satisfacción a los participantes el completarlas. Incluso personas que no saben nadar pueden apoyar tomando notas, por ejemplo. Otros prefieren no ir al mar, porque se marean mucho, pero pueden ayudarnos desde casa a través del internet y las redes sociales. Gracias a esto, es increíble la cantidad de manos que pueden respaldar nuestros estudios e investigaciones. No todo es subirse a una embarcación, meterse al agua y sacar fotografías; hay que procesar toda esa información. 

  • Por último, ¿tiene algún mensaje que desee hacer llegar a los lectores de esta entrevista?

Claro que sí. El mensaje que me gusta dar a últimas fechas es sobre la importancia de involucrar a las nuevas generaciones: las chicas y los chicos que ya están en posibilidad de tomar decisiones para el futuro y lo que depare nuestra permanencia en la Tierra. Es responsabilidad de todos nosotros el proporcionarles las herramientas y el conocimiento que hemos venido recabando para que ellos puedan tomar las mejores decisiones con base en esa información. Es fundamental por tanto, involucrarlos, pero también en los estudios e investigaciones. Es necesario pasar la estafeta de una generación a otra en el momento oportuno y con el mayor acervo posible.

Para más información lee el artículo: Constelaciones submarinas: la biología global de un megavertebrado marino en peligro de extinción más informado a través de la ciencia ciudadana. publicado en https://doi.org/10.1093/biosci/bix127 

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