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Explorando la cueva más grande del mundo con Ana Celis

Colaboración académica en el Parque Nacional Mammoth Cave

«Hay que hacer más ruido acerca del valor del espacio subterráneo. Los acuíferos le dan vida a por lo menos el 20% de la población mundial y el acceso a esa agua a menudo se hace a través de cavernas, secas, semisecas o sumergidas. Las aguas subterráneas son clave para nuestra futura capacidad de sobrevivencia, pero son poco conocidas porque no están a la vista y para llegar a ellas se requiere de cierto nivel técnico».

Ana K. Celis

Ana Celis, arqueóloga, maestra en Ciencias en Oceanografía costera, instructora de buceo científico y colaboradora del Proyecto Gran Acuífero Maya, visitó este año Mammoth Cave, la cueva más grande del mundo, ubicada en Kentucky, E.U.A. En la presente entrevista conoceremos un poco más de las razones que la llevaron a uno de los parques nacionales más emblemáticos del país vecino, que es también Patrimonio de la humanidad desde 1981 y Reserva internacional de la biósfera desde 1990 (NPF y NPS, 2022).

Big Avenue en el área de New Discovery en Mammoth Cave. Foto: Chris Groves.

Entrevista realizada por Altayra Rangel.

Buen día, Ana. Es un gusto saludarte de nuevo.

Hola, estoy muy entusiasmada por platicarte cómo estuvo esa visita.

  • Muchas gracias. Entrando de lleno en el tema, ¿cómo surgió la idea de viajar hasta el Parque Nacional Mammoth Cave?

El año pasado, el Dr. George Veni, presidente de la Unión Internacional de Espeleología (UIS, Union Internationale de Spéléologie, en francés), me nominó para participar en un taller de capacitación sobre cuevas y karst organizado por el Centro Internacional de Investigación sobre Karst (IRCK, por sus siglas en inglés) bajo los auspicios de la UNESCO. A cada invitado nos correspondía realizar una exposición, de forma virtual. Mi presentación estuvo centrada en la inclusión de jóvenes y estudiantes de universidad en las diferentes unidades que tenemos en el GAM. Al finalizar, el Dr. Chris Groves, quien ha trabajado durante muchos años en Mammoth Cave y actualmente es Profesor Distinguido de Hidrogeología de la Universidad del Oeste de Kentucky (WKU, por sus siglas en inglés), me hizo algunas preguntas sobre Sac Actún, la segunda cueva más grande del mundo.

Más adelante, supe que mi exposición obtuvo el tercer lugar por votación. A propósito de ello, recibí un correo del Dr. Groves, que deseaba entablar una conversación más larga sobre Sac Actún y el estado de conocimiento de las cuevas en Quintana Roo. Posteriormente, me hizo una invitación para conocer el Crawford Hydrology Lab, el laboratorio de hidrología que él dirige en la WKU, y otros investigadores se fueron sumando a este interés común. Fue muy repentino: a veces uno cree que es necesario ir muy lejos, pero aún en eventos digitales no sabemos con quién podemos encontrarnos.

Inicialmente planeaba irme dos o tres meses, para, entre otras muchas actividades, aprender las técnicas de monitoreo que utilizan. De hecho, el manual de monitoreo de Mammoth Cave ya lo teníamos como referencia aquí en el GAM. Desafortunadamente por cuestión de tiempos y presupuesto, fue necesario acortar mi estancia a doce días.

Ana K. Celis realizó una estancia de investigación en el sistema de cavernas Mammoth Cave en junio de 2022. Foto: Chris Groves
  • En tanto que fue declarado Patrimonio de la humanidad y Reserva de la biósfera a nivel internacional, ¿qué hace tan especial a este lugar de Estados Unidos?

Mammoth Cave tiene una historia muy larga. El parque nacional fue fundado en la primera mitad del siglo XX (1941). Aunque, en realidad, la exploración de la cueva se inició desde mucho antes. Los exploradores tienen una gran importancia para darle visibilidad a este tipo de sistemas. Mammoth Cave tiene la ventaja ‒por así decirlo‒ de que su mayor proporción es de cuevas secas, lo cual facilita hasta cierto punto su recorrido, aunque también tiene secciones de cuevas sumergidas. El hecho de que los exploradores hayan comenzado a documentar, registrar y, sobre todo, a mapear el sistema, llamó la atención de las autoridades para tomar la decisión de declarar esta área como parque nacional.

Posteriormente, Mammoth Cave fue declarada patrimonio de la humanidad y región de la biósfera (esto es mucho más reciente). En el parque se dedican a la gestión de los recursos naturales y culturales, pues no hay un componente humano que habite allí dentro. En la región de la biósfera, que abarca el área circundante al parque nacional, se gestiona el impacto que tienen las poblaciones localizadas en ella. Los pasajes, las galerías inmensas, la historia natural, humana y cultural que tiene, fueron decisivos para que la UNESCO reconociera a este sistema como patrimonio de la humanidad.

La declaración de Mammoth Cave como patrimonio de la humanidad por parte de organismos internacionales puso a la vista del mundo que los sistemas subterráneos no están carentes de vida, de valor cultural o natural. Todo es parte de un mismo ecosistema conectado con la superficie. Esa, diría yo, es la mayor relevancia que tuvo.

El río Hawkins, el río subterráneo más grande de Mammoth Cave, hace una breve aparición fluyendo por el suelo de Cedar Sink, una gran ventana kárstica cerca del límite occidental del Parque Nacional. Foto: Chris Groves
  • ¿En qué consistieron las investigaciones que realizaste en Mammoth Cave?

En los primeros días me dieron recorridos por secciones históricas y arqueológicas de la cueva. No visité el Mammoth Cave turístico (solamente entramos en dos ocasiones por el acceso turístico, que también es impresionante), sino que pude aprender de investigadores expertos en el registro arqueológico e histórico del lugar.

Acompañé a los investigadores del Crawford Hydrology Lab a recoger “testigos”, unas pequeñas bolsas de carbón activado que son instaladas en diferentes puntos de Mammoth Cave para detectar los flujos de agua dentro del sistema. En otra ocasión visitamos un lugar dentro de la cueva en donde fluye muchísima agua y se está planificando la mejor manera de llevar a cabo la medición del caudal. Durante varios días estuvimos haciendo actividad académica, no tanto de exploración, sino más de investigación y reconocimiento.

Vi cosas impresionantes en términos del patrimonio arqueológico. Esas cuevas mantienen una temperatura promedio de 12-13 °C, cuando la temperatura exterior es de 30-32 °C, lo cual facilita la conservación de materiales, sobre todo de residuos orgánicos. Me sorprendí al contemplar, por ejemplo, los restos de una sandalia tejida con fibras vegetales, donde todavía podían verse las hebras claramente, como si la hubieran dejado allí una semana atrás, pero se trata de una sandalia de posiblemente 2 mil años de antigüedad. Había un trozo de periódico de principios del siglo XX que todavía se podía leer, porque la temperatura y el pH del suelo poseen una capacidad de conservación increíble.

Otro día, me llevaron a recorrer parte de la geografía superficial del Sistema Mammoth Cave con el objetivo de comprender la relación entre los rasgos fisiográficos de la zona y los diferentes “niveles” geológicos que tiene este sistema de cuevas.

En la segunda semana aprendí más sobre cómo hacer visibles los datos que se registran en campo. Mi interés es hacer llegar toda la información a los administradores con los que trabajamos en el proyecto GAM. Fue un curso muy práctico: en la mañana tomábamos datos dentro de la cueva, por la tarde regresábamos, comíamos y nos poníamos a trabajar en softwares para trazar las líneas de cueva, vaciar las mediciones registradas, realizar el dibujo de plantas y secciones transversales, plasmándolos en una presentación para generar modelos en 3D. Así se hace más visible la información para alguien que no entra en la cueva.

Espeleólogo en Cleaveland Avenue en Mammoth Cave. Foto: Arthur Palmer
  • ¿Tiene alguna semejanza el sistema de cavernas en Mammoth Cave con los que encontramos en la península de Yucatán?

A lo largo de nuestras conversaciones con los investigadores de Mammoth Cave percibíamos semejanzas y diferencias entre ambos sistemas. Noté que en Mammoth Cave la ocupación humana más antigua registrada no pasa de los 5 mil años, mientras que en Quintana Roo tenemos restos de 12 o 13 mil años de antigüedad. No se trata de una competencia… o tal vez sí, como lo plantearon mis anfitriones: una competencia amistosa y académica.

Cuando hicimos el reconocimiento geográfico de superficie, notamos que la población que vive sobre estos sistemas es un factor muy importante para la gestión de estos sistemas. Si bien dentro del parque nacional no hay habitantes, existen instalaciones que también generan un efecto, porque hay toda una infraestructura para el turismo: se puede acampar, hospedarse en un hotel, visitar el museo, ingresar a la cueva desde diferentes puntos, cargar combustible en una gasolinería; todo eso, evidentemente, tendrá un impacto. Entonces, una semejanza entre Mammoth Cave y los sistemas subterráneos de la península de Yucatán es la fragilidad que caracteriza a este tipo de suelo, en términos de que todo lo que se haga sobre él tendrá un impacto abajo. Aunque allá se trate de un parque nacional y cuente con determinado nivel de protección para conservarlo, la cantidad de visitantes que recibe anualmente no es despreciable.

Desde el punto de vista social hay otra semejanza entre ambos sistemas. A pesar de que hoy la UNESCO y el mundo reconocen al parque nacional Mammoth Cave, no todas las personas que viven allí cerca, en la reserva de la biósfera incluso, conocen la cueva. Aquí nos pasa algo muy similar: estamos todos viviendo sobre estos complejos sistemas de cavernas, pero no mucha gente los reconoce o los tiene en cuenta. No es parte de nuestra geografía. Me da la impresión de que el paisaje subterráneo todavía no forma parte de nuestro imaginario común, como lo sería una zona de montañas o las playas, porque las cuevas representan oscuridad y en algunas personas generan un rechazo hasta inconsciente.

Durante la visita me pasó algo muy curioso. Un día fui al supermercado y, platicando con el cajero, le conté que me encontraba haciendo un intercambio científico en Mammoth Cave, a lo que respondió: “Yo soy de aquí, pero nunca he entrado”. Me sorprendió, considerando que yo había viajado desde México sólo para conocerla. “Tienes que ir”, le dije, a lo que respondió: “A lo mejor, algún día”. Me quedé pensando que aquí también hay mucha gente que no se ha acercado a un cenote o no ha entrado nunca a una cueva seca, lo cual no es un problema, pero es una circunstancia debemos tener en cuenta, porque a veces los científicos damos por hecho que todo el mundo conoce la importancia de lo que hacemos y no es así.

Otra semejanza entre los dos sistemas es que los científicos que los estudiamos tenemos un interés muy fuerte por colaborar. No se trata de una competencia sobre quién tiene el sistema más grande del mundo. El Parque Nacional Mammoth Cave no va a perder su importancia, ni la cantidad de visitantes que recibe al año, si en algún momento Sac Actún resultase más extenso, simplemente porque la exploración y los mapas seguirán creciendo y el membrete de “la cueva más grande” siempre va a resultar temporal.

Considero que a partir de aquí van a surgir cosas muy interesantes, porque hay mucho por aprender. Por ejemplo, ellos ya recorrieron el camino para ser reconocidos como parque nacional, mientras que aquí queremos por lo menos nominar a Sac Actún en la lista mexicana de patrimonio de la humanidad. Este podría ser uno de los primeros planteamientos que les hagamos, pedirles que nos acompañen en ese proceso, pues es un expediente bastante completo el que hay que armar para mostrar a la UNESCO y al mundo la importancia de nuestra región. Estas son las dos semejanzas en las que quiero hacer énfasis por ahora, para no entrar en detalles geológicos o aspectos muy técnicos.

Caverna inundada Nohoch Na Chich, parte del sistema Sac Actún. Foto: Rodrigo Friscione.
  • ¿Por qué es importante el intercambio científico entre los investigadores de estas cavernas?

Tenemos una gran extensión de espacio subterráneo que es muy poco conocido y aquí recalco una vez más la importancia de la exploración, que es quizá la parte que genera mayor atracción del público hacia la ciencia. La exploración y las ciencias son un complemento ideal para hacernos todos un poco más conscientes de por qué las cuevas y el karst son importantes en la vida de todos.

A través de la exploración se descubrirán nuevos sistemas subterráneos, que poseen un aspecto biológico muy particular, con especies endémicas exclusivas de cierto tipo de cuevas y otras que todavía no se han identificado. Muchas veces ahí puede descubrirse una medicina o algún tipo de tratamiento para los problemas que tenemos en la superficie. Siempre digo que no hay que perder la capacidad de asombro, porque eso nos conecta con la raíz de lo que es ser humano.

El Dr. Chris Groves me dijo el último día de la visita: “Ana, ¿te das cuenta que todo esto que estamos haciendo surgió a partir de un encuentro promovido por la UNESCO? La idea central de este organismo es promover la paz y para hacerlo no es necesario ser un político o un diplomático. Podemos promover la paz a través de este tipo de colaboraciones, con el interés genuino y honesto de apoyarnos. Con este intercambio estamos promoviendo la paz mundial”. “¡Qué manera de resumirlo!”, pensé. Es verdad: no estaremos en medio de un conflicto bélico, pero promovemos la paz al colaborar y apoyarnos.

Intercambio académico en el laboratorio de hidrología de la Universidad del Oeste de Kentucky. Foto: Chris Groves
  • Del 15 al 21 de julio de 2022 se llevará a cabo el Encuentro Internacional en Estudios de Cuevas y Karst en la Universidad del Caribe, donde se darán cita investigadores tanto nacionales como de otros países. ¿Consideras que este tipo de eventos aporta nuevas bases para la conservación del acuífero maya?

Totalmente. La visita de este grupo de investigadores de la Región de la Biósfera de Mammoth Cave, de la Universidad del Oeste de Kentucky, del Laboratorio de Hidrología Crawford, de la Fundación para la Investigación de las Cuevas y del Parque Nacional Mammoth Cave, tiene que despertar de algún modo una chispa en la gente, en particular en los estudiantes. Nuestra región es un polo de atracción en muchos aspectos y conocer la experiencia de los investigadores de Mammoth Cave es una oportunidad única para aprender, incluso de los errores que hayan podido cometer.

Algunos estudiantes de ingeniería o turismo deciden irse a otro lado porque aquí no encuentran las líneas de investigación que les interesa o sienten que ya está todo dicho sobre las playas y la vida nocturna de la ciudad. Sin embargo, el espacio subterráneo de la península de Yucatán es un campo completamente abierto para trabajar: el turismo en las cuevas, la gestión adecuada de las mismas, la creación de modelos sostenibles con el ambiente. Creo que es una buena oportunidad para abrir puertas y plantear nuevas ideas junto con los profesores.

Durante este primer encuentro no es la intención firmar convenios. Ya fui a visitarlos, ubiqué cómo es la cueva y su manejo; ahora vienen ellos, se harán las debidas presentaciones y buscaremos las formas para colaborar. Posteriormente se revisarán los requisitos burocráticos, pero quisimos empezar por compartir cómo ha sido nuestra respectiva experiencia en los grupos de investigación.

Claro, es como la amistad antes del matrimonio. ¿Te gustaría dar un mensaje a los lectores de la entrevista para finalizar?

Sí, quiero invitar a la gente que lea esta entrevista que nos acompañe durante las diferentes actividades que planeamos para este encuentro con los investigadores de Mammoth Cave. Algunos eventos académicos se realizarán a puerta cerrada, pero también están programadas actividades dirigidas al público general en la Universidad del Caribe, que es nuestra primera sede, con charlas presenciales ‒si el semáforo epidemiológico lo permite‒. Además, habrá algunas transmisiones para que más personas nos puedan acompañar por medios digitales y planteen sus preguntas e inquietudes. También se proyectará un documental sobre Mammoth Cave.

El grupo de investigadores estará acompañándonos una semana completa. Desafortunadamente, no se pudieron incluir otras actividades en los espacios sedes que son la Universidad del Caribe y la Universidad Tecnológica de la Riviera Maya, porque ya estarán en temporada vacacional, pero esperamos que la gente se interese, nos acompañe de manera virtual y nos siga en los medios de comunicación digitales. Estaremos compartiendo en las redes del Gran Acuífero Maya las distintas actividades con el grupo.

Claro que sí, Ana. Muchas gracias por la invitación; ahí estaremos.

Referencias

National Park Foundation (NPF) y National Park Service (NPS). (Recuperado 7 de junio de 2022). A Universe beneath. Mammoth Cave National Park. National Park Foundation. https://www.nationalparks.org/connect/explore-parks/mammoth-cave-national-park

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