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El Gran Acuífero Maya ante el Tren Maya.

Uno de los mas importantes recursos naturales que tenemos en la península de Yucatán es, sin duda, el gran acuífero maya. Este enorme sistema de agua subterránea es irremplazable, muy vulnerable y altamente susceptible a los hundimientos. Por lo anterior, consideramos que se causaría un enorme daño construyendo un tren sobre los sistemas de cuevas inundadas.

Estas son algunas de las razones por las cuales debemos proteger las cuevas y cenotes de la península de Yucatán.

Poco entendíamos hace 40 años cuando comenzamos a explorar los cenotes, lo maravillosos que son para explicarnos quiénes somos, dónde estamos y de dónde venimos; cuentan la historia sobre la península de Yucatán. Poco comprendíamos este increíble mundo que representa el acuífero peninsular, cómo se conecta con los ecosistemas que lo rodean y cómo es, gracias a este gran acuífero maya, que la vida se ha sostenido en esta zona, durante miles de años.

El gran acuífero maya es un medio conector de ecosistemas, es lo que da vida a la península de Yucatan. Foto: Paul Nicklen

Gracias a las exploraciones en cuevas inundadas y al advenimiento de nuevos equipos y técnicas para bucear dentro de ellas, hoy sabemos que los cenotes son uno de los rasgos naturales más característicos y abundantes de la península de Yucatán. Entre Playa del Carmen y Tulum existen cuando menos, unos 1,600 kilómetros de cuevas inundadas, mapeadas hasta el momento (QRSS, 2019). Si bien, a la fecha, no se tiene un registro exacto del número de cenotes que existen en la zona, se estima que pueden ser más de diez mil, solo en Quintana Roo y Yucatán. 

Probablemente existen en Quintana Roo y Yucatán, más de 10 mil cenotes. Foto: Gustavo Costa

Los cenotes han brindado oportunidades únicas a la ciencia. Hoy sabemos que, en esta zona de nuestro país, hubo seres humanos muy tempranos que interactuaban con los sistemas de cuevas hace cuando menos 10,000 años. Se han documentado especies que no se sabía que existieron en esta zona como los primeros osos de la Edad del Hielo, registrados en el estado de Yucatán.

Guillermo de Anda, arqueólogo subacuático, registró por primera vez en un cenote de Yucatán, la existencia de osos pleistocénicos. Foto: Guillermo Pruneda.

Para los mayas antiguos, era tal la importancia de los cenotes, que se tenía la creencia de que el hombre mismo y los primeros alimentos, habrían surgido del interior de una cueva. El culto a los cenotes sigue vigente en algunas áreas. En nuestras investigaciones de docenas de cenotes, la evidencia de su sacralidad se materializa en ofrendas de toda índole.

Investigadores del Proyecto GAM documentan un altar maya milenario en cueva de Quintana Roo. Foto: Karla Ortega

Las características del suelo que conforma la península de Yucatán, permiten que el agua de lluvia se filtre a través de la roca caliza. Los cenotes son cuevas inundadas, ventanas a este enorme acuífero, que se formaron gracias a que esta roca porosa y permeable colapsa de manera natural abriendo el techo de alguna cueva.

Los cenotes son ventanas al gran acuífero maya. Foto: Rodrigo Friscione

Los cenotes son sistemas dinámicos, cambiantes, frágiles y muy vulnerables a la contaminación. Todo lo que vertimos en el suelo, se filtra hasta llegar al acuífero y regresa a nosotros en el agua que bebemos y usamos. El 95 % del agua que se consume en la zona proviene de este acuífero. 

Además, hay actividades agrícolas y ganaderas que lo afectan. Cada vez es más común ver grandes zonas deforestadas debido a la construcción de complejos turísticos, comerciales y residenciales. El manejo de los residuos y las aguas residuales no es suficiente ni adecuado, para atender las necesidades de tal desarrollo. 

No obstante su valioso contenido arqueológico y natural ha sido impactado y modificado en pro deun turismo disfrazado de sustentable. Estos lugares bellísimos son obra de la naturaleza y con una carga de dinamita para abrir un techo no los vamos a hacer más atractivos; con escaleras de cemento para descender o usando dragas para “limpiarlo» no estamos ayudando, al contrario lo estamos deteriorando.

Los cenotes se han convertido en el principal atractivo turístico de la zona, después de las playas y seguidos de las zonas arqueológicas. Foto: Karla Ortega

La ciudad de Cancún fue fundada hace apenas 51 años; en los últimos años, Playa del Carmen y Tulum, han crecido estrepitosamente. Este desarrollo urbano desmedido ha tenido consecuencias ambientales irreparables. Sin embargo, aún hay mucho por explorar, entender y sobre todo, proteger.

Crecimiento urbano de Playa del Carmen entre 1984 y 2016. Imágenes: Google Earth.

Hemos sido testigos de cómo se ha deteriorado esta zona, no queremos ser testigos del final del gran acuífero maya. Ya se cometieron demasiados errores, debemos evitar que sigan sucediendo. 

México se encuentra en la lista de los países que más pérdida de bosque primario tropical han tenido en los últimos años. En 2019 se registró la tasa más alta en la península de Yucatán.

Por todo lo anterior, sabemos que es muy complicado edificar cualquier obra encima de estos suelos; entendemos que la construcción del Tren Maya puede ser también compleja, difícil. Por eso es que exhortamos al buen juicio de quienes lo están construyendo, de quienes lo están planeando y definiendo los trayectos, para que entiendan que el recurso natural que tenemos en las cuevas y cenotes es irremplazable, de gran fragilidad, muy vulnerable a la contaminación y susceptible a los hundimientos. 

La ruta por la cual va a pasar este tren (que ha sido muy cambiante en los últimos meses) deberá estar muy bien definida, fundamentada y respaldada por estudios científicos que garanticen que el gran acuífero maya, las cuevas y cenotes que lo conforman, estarán ahí. 

Entendemos que una obra de la magnitud del Tren Maya es importante. Entendemos que se pretende un mejoramiento económico y social, pero también nos queda claro que debe haber un equilibrio entre este beneficio y los impactos sobre el medio ambiente, tomando en cuenta la gran diversidad biológica de especies endémicas que habitan en este ecosistema de la oscuridad perpetua.

No debemos seguir afectando el gran acuífero maya de la manera en que lo estamos haciendo, no se debería dañar ni un cenote, ya que no existe en el mundo otro sistema como este; es un lugar de una belleza natural inconmensurable, es la última frontera de la exploración después de los océanos, es un recurso único para estudiar nuestro pasado, es la interconectividad de varios ecosistemas y es, en suma, lo que propicia la vida en la península de Yucatán. Sin el gran acuífero maya, no hay vida.

El gran acuífero maya es una compleja, bella y enorme geografía de lo invisible. Protejámoslo y pensemos muy bien todo lo que construimos en la superficie, pues una mala planeación afectará a todos a mediano y largo plazo y, aunque no nos demos cuenta, estamos acabando con este patrimonio.

Cenote Maravilla, Quintana Roo. Foto: Rodrigo Friscione

3 comentarios en “El Gran Acuífero Maya ante el Tren Maya.

  1. Sin Duda alguna, se va a Afectar, y
    A destruir este Sistema con la «obra»
    Y con el paso de los Años, la poblacion Flotante del Turismo colaborara’ en su contaminacion, y Saqueo ( de Especies y Objetos Historicos)
    Sin contar la Invacion, sistematica que
    Sin Duda se dara’ destruyendo Aun Mas, Toda la Peninsula y sus Usos y Costumbres perdiendo asi su Magia
    Y Misterio.ademas de su Belleza
    Natural. Es una Lastima y aun asi
    Se le Denomina » PROGRESO».
    El Tiempo nos lo Dira’.

  2. Salvemos la naturaleza Mexicanos despierten s us hijos o nietos les reclamarán La misma naturaleza reclamará ante las necedades de construcción Dios nos dió la naturaleza para gozas y cuidarla

  3. El ecocidio, porque así es como debe llamársele, a la obra casi sin rumbo del tren Maya, ha ocasionado ya daños ambientales terribles. Conociendo muy bien esos ecosistemas considero que el artículo es ilustrativo y necesario. La organización de Jean-Michel Cousteau, Ocean Futures Society, de la cual me honro en ser Director General para América Latina, hemos participado durante muchos años en actividades en pro del conocimiento y la protección ambiental de esas increíbles maravillas de la naturaleza. Tal vez difiera un poco en la forma como termina el artículo: «Es una Lastima y aun asi Se le Denomina » PROGRESO».
    El Tiempo nos lo Dir». No podemos permitir que esto se convierta en una lástima más en nombre de ese llamado PROGRESO, y si dejamos que el tiempo lo diga – el presente ya nos lo está indicando, es un crimen que no puede ni debe continuar. Unamos nuestras voces en denuncias internacionales antes de que ya no exista remedio.

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