EL GRAN ACUÍFERO MAYA

El acuífero de la peninsula de Yucatán es uno de los más grandes y complejos del mundo; es un medio conector de ecosistemas delicados, una fuente vital para la gente de la zona, y un preservador y contenedor de material arqueológico y palenteológico. Además de poseer una belleza natural única en el mundo.

El sureste mexicano cuenta con una vasta cantidad de recursos hídricos concentrados en su mayor parte en el subsuelo. Este gran acuífero, forma extensas redes de cuevas inundadas, que ascienden a cuando menos, de dos mil kilómetros, de las cuales la gran mayoría no ha sido explorada. Se trata de un acuífero libre, costero, kárstico, muy permeable y notablemente heterogéneo con respecto a sus propiedades hidráulicas.   

El agua subterránea es primordialmente un recurso natural de primera necesidad y es utilizada en un sin número de contextos, sin embargo, todas las diferentes formas en las que se aprovecha este vital líquido dependen de un proceso de extracción, distribución y desecho que necesariamente tendría que estar apegado a normas y lineamientos que garanticen sustentabilidad en el corto y largo plazo. Estas características representan una enorme riqueza constituida por uno de los acuíferos más grandes del mundo, cualidad que representa una gran oportunidad de investigación y exploración.

El desarrollo de las comunidades mayas ha estado estrechamente vinculado con el agua. Durante siglos se han utilizado las aguas superficiales para beber, regar, pescar, generar energía, nadar y lavar, siendo la península de Yucatán un gran contenedor de este vital liquido.
Más del 95% del agua que se consume a diario en los estados de Quintana Roo y Yucatán, proviene del subsuelo. Esta agua es aprovechada principalmente para uso doméstico. En el caso de los cenotes y lagunas, el nado y el buceo son las principales actividades que se relacionan con el acuífero. 

El acuífero peninsular, además de ser un fabuloso contenedor y preservador de material arqueológico y paleontológico, es un soporte para el sustento económico de los estados que conforman la región, destacando las oportunidades en las actividades primarias y el sector turístico.

Por la enorme riqueza que resguarda y por los desafíos que imponen el desarrollo urbano y turístico en la región, hoy más que nunca es necesario invertir tiempo y recursos en explorar, comprender y proteger a uno de los acuíferos subterráneos más grandes del mundo.

Uno de los desafíos ambientales más preocupantes dentro del ritmo actual de desarrollo económico, es el manejo del agua subterránea, la única fuente de agua dulce disponible en la Península de Yucatán. Hoy en día, el manejo insostenible de este recurso está empujando a cada ecosistema y a las poblaciones humanas, hacia un régimen de funcionamiento carente de equilibrio. 

El Gran Acuífero Maya, representa una gran oportunidad de investigación y exploración pero también, un reto en cuanto a la conservación del patrimonio cultural que yace dentro de estas formaciones geológicas, el cuidado del gran recurso natural, así como su aprovechamiento sostenible. 

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